sábado, 24 de diciembre de 2011

Aquellas Pequeñas Cosas


Todo son recuerdos, de esas pequeñas cosas que nos hacían reír, y que ahora nos hacen llorar. Nadando a contracorriente, con mucho esfuerzo y dolor, me hundo y trago agua hasta convertirme en un pez globo, salgo a la superficie y vuelo, y llego lo más alto que se puede llegar, y veo allí a las dos personas que más echo de menos, y se están riendo, haciendo tonterías, chinchando uno y camelando la otra, y se abrazan, nos miran, y lloramos por su ausencia.

Siempre sonriendo, siempre con nosotros, siempre en mi corazón.







Feliz Navidad

martes, 18 de octubre de 2011

Dolor

Mi hermano ha sido, es y será el motor de nuestras vidas


Yo también os echo mucho de menos

lunes, 19 de septiembre de 2011

La penita

Hoy estoy en Milán, es casi media noche, ayer estuve en Munich, y antes de ayer en Bilbao, mañana termino mi línea de cuatro días, que en realidad son cinco fuera de casa. Es gracioso cómo ha descrito el copiloto de hoy la situación, ha dicho que cuando le llaman y dice que está en Milán, le contestan "qué cabrón", y el piensa qué cabrón tú que estás en tu casa con los tuyos. Evidentemente nadie sabe o piensa que nos hemos levantado a las 9 de la mañana después de descansar unas horas, lo mínimo que marca la ley, precedidas de una jornada maratoniana y llegar al hotel de noche y deseando coger la cama.

Estoy en Milán, mañana voy a Madrid y luego a Dubrovnik para llegar de regreso a Madrid sobre las 5 de la tarde. Me levanto a las 5 de la mañana, y he llegado al hotel a las 8 de la tarde, es domingo y los italianos vuelven de fin de semana, y nos ha pillado un gran atasco, después de las horas en el avión y la llegada al aeropuerto con una tormenta que ha requerido una concentración por parte de toda la tripulación que nos ha dejado algo flojitos.

Estoy en Milán, echo de menos a mi familia, a mis hijas y a mi mujer, y pienso en mi sobrina. Penita mía que se ha ido hace mes y medio. Estoy en Milán, en la habitación de un hotel fantástico, en una habitación que me come, solo, muy solo, y pienso en la vida que tenía por delante, lo risueña que era, la felicidad que contagiaba a todo el que estaba cerca suyo.

Ay que penita mi niña, no pasa una noche sin que me vaya a dormir pensando en ti, viendo tu sonrisa y pensando que es una pesadilla, y que cuando me despierte voy a llamarte y vas a estar al otro lado de la línea. Sueño todos los días con ese momento, el momento en que te llamo y contestas, como la última vez que hablamos, estaba en casa de la abuela y llamaste, como hacías todas las semanas para hablar con ella y con tu padre, o con la tía o con quien pillara ese día.

Es eso, una pesadilla, un mal sueño del que algún día nos despertaremos todos, porque todos te queremos, eras una de esas personas a la que todo el mundo quiere, no me extraña, una luchadora, una valiente, llena de amor que repartía bondad por todas las esquinas, una sanluqueña de pro, orgulosa de tu pueblo de sus fiestas, capillita y futbolera, y muy amiga de tus amigos, todo corazón.

Me acuerdo mucho de los abrazos que me dabas, yo siempre te pedía que me los dieras más fuerte, y tu apretabas tu cuerpo contra el mío con la fuerza de tus brazos, y yo te abrazaba con los míos, y entonces sí, me quedaba satisfecho. Me acuerdo de la última vez que nos vimos, en La Calzada, nos volvimos a abrazar y yo te dije que me dieras otro abrazo, pero de verdad, fuerte, y sonreíste, y me diste el mejor abrazo que he recibido jamás de ti.

Lo recuerdo todo, me acuerdo de todo, no se me va a olvidar nunca, imposible...

Ay mi penita, yo escribo esto y me desahogo, pero no me consuela...

jueves, 18 de agosto de 2011

El Nonín

Me duele, me duele mucho, y cada uno lo lleva como mejor puede, yo miro fotos suyas y recuerdo cada momento en que fueron tomadas, cada pose, cada sonrisa, sus miradas. Y mirando fotos he visto una que me ha hecho recordar, y he llorado, lloro desconsolado pensando que no es justo. Mi niña, cuántos recuerdos y risas. 

Uno de ses momentos, o mejor dicho, muchos de esos momentos tienen que ver con su nonín. Un trapo que con el tiempo se tornó tiñoso, pero era su nonín, el trapo con el que ella se sentía feliz, segura y con el que se iba a dormir. Cada vez que salía por la puerta de casa llevaba su nonín, y a veces se perdía y era una tragedia, ahí estaba la abuela con su rezo a San Antonio: "San Antonio de Padua, que en Padua naciste y el rosario perdiste, y el niño Dios te lo encontró, y tres vocecitas te dio, Antonio Antonio Antonio, vuelve atrás que el rosario perdido encontrarás", y como si de un verdadero milagro se tratara ahí aparecía el nonín, eso si, después de registrar toda la casa como posesos.


Ahí estáis los dos, cómplices, con el nonín tumbada encima del abuelo, seguro que te está haciendo la magia del huevo kinder, porque seguro que estáis juntos disfrutando.

Ay sobrina mia, cuánto te echo de meno. Padre, cuida de ella.

David

martes, 16 de agosto de 2011

Un apretón

¿Existen las casualidades?, a mi no me lo parece. Después de una larga baja y de una desgracia que nos ha sacudido en "to lo alto", mi primer servicio ha sido un vuelo a Jerez y vuelta después de 6 horas de escala, menos mal que tenemos un convenio que hacemos cumplir de vez en cuando y nos han mandado al hotel a descansar. Me he pegado una siesta de casi 4 horas, pero estaba justificada por el madrugón que me he pegado con la firma a las 5:30 am.

Es surrealista lo que nos ha pasado hoy cuando estábamos listos para poner en marcha. El vuelo que teníamos programado era una cancelación del día anterior porque no había tripulaciones para realizar ese servicio. Lo ha hecho una tripulación, la nuestra, que estaba de imaginaria en casa, afortunadamente nos llamaron con suficiente antelación para poder organizarnos. Firma a las 5:25, avión listo a las 5:45 y embarque finalizado a las 6:00 con puertas cerradas. La secuencia es la siguiente: el comandante llama a la torre pidiendo puesta en marcha para nuestro vuelo, la torre contesta que hay una regulación para dentro de 1 hora y media, cosa de difícil digestión después de retrasar el vuelo 10 horas y sobre todo por la hora en la que se estaba pidiendo la puesta en marcha. La razón del slot era por congestión en salidas del aeropuerto de Madrid. Lo que se hace en estos casos es llamar por frecuencia de compañía a operaciones para que gestione otro slot para salir antes de lo que te asignan, el comandante estuvo llamando durante 20 minutos a esta frecuencia y por teléfono a la asesoría de tripulaciones que es desde donde se gestionan estas situaciones. después de 20 minutos infructuosos, el comandante llama al jefe de día, el mandamás que está de guardia en el aeropuerto para gestionar cosas importantes, la respuesta es totalmente inesperada y desconcertante, la cara del comandante cuando nos contaba lo que le habían dicho era un poema, ¿cómo se lo cuento yo al pasaje?, no se lo contó porque estaba la mayoría dormido, si viniese alguien a preguntar... ya veríamos cual sería nuestra explicación. La persona encargada de la frecuencia y la encargada del teléfono estaban en el servicio, habían coincidido en el apretón, ¡ESTABAN CAGANDO!.

En fin, después de varias gestiones para mejorar la regulación, el retraso en la salida fue de 50 minutos y la llegada con esos 50 minutos de demora.

El vuelo muy tranquilo, aproveché la aproximación para fotografiar el terreno donde está la Venta Santagenoveva de la que son propietarios la familia de mi mujer, y para hacer un video de Alcalá de Guadaíra en la festividad de su patrona la Virgen del Águila.

Desayuno pantagruélico en el Hotel Jerez, maravillosa piscina, bien situado, trato excelente, habitaciones tranquilas con camas con el colchón duro como a mi me gusta.


Lo mejor del día estaba por llegar, un despegue por la pista 20 (dos cero), ascenso con rumbo de pista durante unos minutos hasta llegar al Puerto de Santamaría y virar a la izquierda para ir casi directos a Madrid. Un día azul con mucha visibilidad y la suerte de ir sentado en una ventana del lado derecho me dieron la oportunidad de hacer un par de fotos y un video que aquí os dejo

Despegue de la pista 20 (dos cero)


El Puerto de Santamaría

Base Aérea de Rota, Rota y Chipiona

Espero que os haya gustado la entrada, las fotos y el vídeo.

Saludos

David Martín

lunes, 8 de agosto de 2011

Huérfano

No tiene nada que ver esta entrada con la aviación ni con viajes ni con hoteles ni na de na.

Me siento huérfano, una de las personas más maravillosas de este mundo y del que viene ha dejado huérfano a medio mundo. Una persona querida, linda, tierna, bonita y llena de vida.






















SIEMPRE SONRIENDO, SIEMPRE CON NOSOTROS

miércoles, 1 de junio de 2011

Cansancio

Así andan nuestros compañeros después de una jornada de tormentas, slots, retrasos y turbulencias. En la magnífica sala de descanso, con esos sillones de plástico, con el aire acondicionado preparado para que en verano pasemos calor y en invierno frío.


Haber elegido muerte

jueves, 26 de mayo de 2011

Pinchando Nubes



De vez en cuando mi trabajo tiene estas cosas, un despegue de Sevilla al atardecer, después de una semana de tormentas, la atmósfera se relaja un poco y pinchamos nubes.

Saludos

David Martín

miércoles, 30 de marzo de 2011

Semana Aeronáutica 2

Una semana un poco larga, del 13 al 22.

A veces la semanas, en el mundo de la aviación, tienen 10 días. De hecho, hay un mes que tiene 32 días, por motivos operacionales, el mes de Diciembre tiene 1 día más (cosas de ordenadores), aunque el mes de enero sigue teniendo, también, sus 31 días correspondientes.

La semana empezó apurando mi balseo de Sevilla a Madrid, no tenía ganas de madrugar, y parecía que los controladores, los pilotos, el personal de tierra de los aeropuertos y el tiempo estaban tranquilos. Poco iba a durar esa tranquilidad. Primer día de trabajo tranquilo, con la llegada a Asturias por la noche y el traslado al hotel Reconquista en Oviedo. Este hotel es uno de los mejores hoteles que los que jamás me he alojado, no sólo por el lujo, sino por los detalles del personal, que hacen la estancia muy placentera, y eso es de agradecer cuando pasas la mitad de tu vida fuera de casa. Sentir que están pendientes y que entienden las peculiaridades de tu profesión es algo impagable. Cena espectacular, en un salón precioso decorado con tapices, cuadros de época y alfombras que da pena pisar. Habitación muy tranquila, cama muy cómoda con sábanas de hilo, deliciosas para retozar y dar vueltas. El baño, modernísimo, con un montón de chuminás y lleno de espejos, una ducha que de verdad funciona y de la que disfruté durante casi media hora. Desayuno completo, dulces, tostadas, salados, zumos. frutas.

Uno de los salones del Hotel Reconquista

El paseo por Oviedo merece la pena, el centro es precioso, la Catedral, el Ayuntamiento, el Teatro Campoamor, sus calles escondidas que te llevan a cualquier plaza donde hay un mercado, un puesto de artesanía o de flores, o donde te encuentras con un bar, perfecto para el avituallamiento. Un cahopo como Dios manda, una sidra natural y la vuelta para el hotel.

Sidrería "El Cachopín"

La tranquilidad iba a durar poco. El conductor que nos transporta del aeropuerto al hotel y viceversa es un hombre que lleva trabajando con las tripulaciones desde el jurásico. Dicen que tiene un piloto automático, y que todo el que monta por primera vez con él se lleva el susto de su vida. Yo no iba a ser menos. Ya por la noche, en el trayecto aeropuerto-hotel, me pareció que daba un par de cabezazos, como si se estuviera durmiendo. Al día siguiente, lo confirmé, a las 5 de la tarde, con la tripa llena, en mitad de la autovía y con toda la tripulación dormida, yo era el único que vigilaba a Pancho. después del décimo cabezazo y estando a punto de salirnos de la calzada y darle por detrás a un trailer, le toqué en el hombro para saber si iba bien el hombre. Le di tal susto que del volantazo se despertaron todos, les dije que estaba medio dormido y todos se rieron de mi, Pancho tiene no es un hombre, es un robot con el piloto automático puesto. De verdad que todavía tengo el susto de el cuerpo.

Tres saltitos de na, con una turbulencia que el queso de nuestra bandeja saltaba de un lado a otro, demoras por mal tiempo en destino, y el tiempo justo para coger el vuelo de regreso a Sevilla, que afortunadamente salía con algo de demora y además iba medio vacío, con lo que pude sentarme con un compañero y hacer un trajecito a más de uno. Llegada a casa a la 1 de la mañana para estar menos de 24 horas, merece la pena la paliza, los retrasos y las turbulencias por ver a mi niña chica despertarse.
Por la noche, vuelta a Madrid, a casa de Cuqui. Noche corta y madrugón, línea de 3 días con 5 vuelos a Lisboa en tres días. Primer día de línea Bruselas, llegada al hotel, menuda diferencia, comparar a Dios con un gitano es lo menos que se me ocurre del hotel, un NH, en el centro, muy cerca de la Grand Place y de una calle muy comercial. Lo mejor fue el paseo después de la vergonzosa comida que nos dieron en el hotel, haré mención en algún post sobre las comidas y el servicio en los diferentes hoteles a los que vamos por Europa. El detalle de poner el pan con las manos y los cubiertos.. en fin.

Al que le guste la cerveza, tiene que pasar por el Cafe Bar Delirium, está en el libro guiness de los récords por tener una carta con más de 2000 marcas de cervezas. Yo me tomé una belga de trigo que disfruté como un enano.
Disfrutando de mi cerveza de trigo

Madrugón y 4 vuelos, para terminar en Lisboa, una de las ciudades europeas que más me gusta. El Hotel está muy bien situado, es antiguo, pero lo han reformado, y además nos invitan a cenar. Antes nos dimos toda la tripulación un paseo por el Chiado y el Barrio Alto, parada y fonda en la cervecería Trindade, donde con las cervezas o el vinho verde que te tomas, te ponen unos altramuces (chochitos en mi pueblo) y esperas a que te den mesa, si quieres. Vuelta al Hotel, donde de camino, me paré en la puerta del Restaurante As Velhas, y recordar las veces que he comido bacalao en este escondido y recomendable sitio. Cena con buena cerveza y buen vinho y a dormir que hay que madrugar. despertar a las 4:30 AM.

Aproximación a Lisboa

Barrio Alto, al fondo el Castillo de San Jorge

Llegada a Madrid sin ningún sobresalto, antes de hora y vuelo a Sevilla en hora, en trasportín (asiento asignado para la tripulación que usamos los que volamos con frees cuando no hay sitio en el avión y el comandante tiene a bien llevarnos). Llegar a casa, ver a mis niñas, dormir y al día siguiente vuelta pa Madrid que hay que madrugar, esta vez para volver a pernoctar en Sevilla. Poco que decir, en casa, pues duermo en casa, madrugón y sorpresa cuando llegamos a Madrid, no hay copilotos y se llevan al nuestro para hacer otro vuelo. sin copiloto no hay vuelo, cancelación de puente aéreo y a casita a las 9 de la mañana. Mal día pasé, mi niña me ha contagiado un catarro que se ha convertido en sinusitis. Al día siguiente me voy a volar como un valiente idiota, con fiebre, nariz tapada y garganta roja como un pimiento morrón, a Estambul y vuelta. No recuerdo peor vuelo en mi vida, con subidas de fiebre, tos, y dolor de oídos. En el vuelo de vuelta a Sevilla casi llaman a una ambulancia de lo caliente que estaba y los temblores que tenía. Llegar a casa y leche caliente con ron para la fiebre. 

El mes se acaba, sigo de baja, sin poder respirar, con dolores de cabeza intensos, sordo como una tapia del oído derecho, pero disfrutando de mi enana que está a punto de andar solita. Hoy se ha dado un cabezazo con el pico de la mesa que los llantos se han oído en Marruecos.



Saludos

David Martín

lunes, 21 de marzo de 2011

Semana Aeronáutica 1

Del 5 al 12 de Marzo.

Londres, Londres y más Londres, con lo que supone viajar a la capital del Reino Unido, los controles a la salida y a la entrada del aeropuerto, que son más rigurosos que los que se realizan a los pasajeros. Parecen de coña, igual que los pasajeros, hay que separar los líquidos que se lleva en el equipaje de mano, y meterlos en una bolsita transparente cerrada, los ordenadores aparte, fuera de su funda, cinturones, relojes etc etc. Una compañera llevaba una crema carísima que se le olvidó meter en la dichosa bolsa y una vez pasado por los rayos y detectado por los avispados trabajadores de la seguridad, le pusieron mala cara, le tomaron la filiación, y por supuesto le quitaron el botecito de crema, no permitiéndole meterlo en la bolsa transparente y pasarlo otra vez por los rayos. Eso si, lo metes en la maleta y no pasa nada, luego llegas a pié de avión, abres la maleta, coges lo que necesites y vuelves a cerrarla para ponerla a pié de la bodega correspondiente. Surrealista es lo más fino que se me ocurre decir de la situación. A mi me quitaron un envase enano con aceite de oliva, de esos que sirven para aliñar una ensalada de dos hojas de lechuga y medio tomate cherry.

Londres supone también un largo paseo en bus hasta el hotel. Está muy bien ubicado, cerca de Buckinham Palace, pero a veces el tráfico de la City hace que se te quiten las ganas de volver, aunque luego merece la pena. Como era el día de mi cumpleaños, la compañía tuvo a bien tener el detallazo de regalarme un día largo, madrugón incluido, lleno de retrasos y con pasajeros cabreados, nada que una buena cerveza en un Pub no remedie.



Al día siguiente más de lo mismo, Londres y más Londres, mismos problemas con la seguridad y el tráfico, aunque esta vez llegamos un poco antes y pude dar un paseo por Oxford, Regent y Hyde Park, ver unas cuantas tiendas y comprarle unos patitos de goma a mi niña en una maravillosa tienda de juguetes. Luego cena, dormir y madrugar.
El último día de línea, al regresar de Londres, teníamos programado un apetecible y larguísimo vuelo a Gran Canaria. Los vuelos a las Islas Afortunadas son especiales, ya escribiré algo sobre esto en otro post. Al final nos cambiaron el vuelo, llevábamos un retraso de casi dos horas por culpa del operario del suministro de combustible en el modernísimo y eficiente aeropuerto de Heathrow, y nos pusieron un vuelo a Casablanca. Al final llegamos más tarde de la hora inicialmente programada con el vuelo inicial a Las Palmas, nos quitaron horas de vuelo, y nos incrementaron actividad.
Al terminar el día, camino del autobús que me llevaba a casa de mi madre, vi en las pantallas informativas de los vuelos en Barajas, que el vuelo que nos habían quitado, no había despegado de Madrid, casi 4 horas después. Pobres pasajeros, y pobre tripulación que volara a Canarias.

Mi cuarto día de actividad me tenía reservado un vuelo a Estocolmo y vuelta, desde las 9 de la mañana hasta las 8 de la tarde, puntuales, buen tiempo en Estocolmo con -6ºC. Normalmente, en los vuelos de más de 3 horas de duración, a los pasajeros se les sirve una comida, en este vuelo no es así, se les da un servicio de pago como en el resto de los vuelos cortos, y la razón es que se vende todo lo que embarcan, y porque no cabe más, que si no también se vendería.
Tuve la suerte de volar con un amigo al que no veía desde hace casi 10 años, el tiempo que he estado dando saltos a un lado y al otro del charco. Es lo que tiene volver a la flota de corto radio, que ves compañeros de antaño y revives anécdotas del pasado, que siempre fue mejor.

Vuelta a casa, y cuatro días de descanso.

Saludos

David Martín

sábado, 12 de marzo de 2011

Una vuelta al blog, a ver que pasa

Mira que quiero hacer cosas en el blog, y al final siempre se convierte en eso, cosas que quiero hacer y que al final nunca hago. Voy a aprovechar mi desvelo para empezar una idea que saco del blog de Maxi, uno de los que sigo con asiduidad por lo ameno, divertido, entretenido y muchas otras cosas que se me ocurren de su maravilloso mundo.

Lo que voy ha hacer es escribir sobre mi semana aeronáutica, desde que salgo por la puerta de casa hasta que regreso, y voy a intentarlo todos los viernes, Entre entrada y entrada semanal, podría escribir sobre cualquier otra cosa que se me pueda ocurrir. Creo que puede dar un punto interesante al blog, y sobre todo obligarme a buscar tiempo para sentarme delante del ordenador y no quedarme sólo leyendo entradas de los muchos blogs que sigo.
Otra idea que se me acaba de ocurrir, es que voy a subir fotos que hago cuando estoy de viaje y que podría ser interesante.

Con esta entrada llena de buenas intenciones o con declaración de principios, me voy a la cama, mañana escribiré todo lo que dio de si mi semana aeronáutica.

Saludos

David Martín

miércoles, 23 de febrero de 2011

La mala vida de Antonio

De manual, como se suele decir, la vida de este hombre y su desenlace, estaba en los manuales que se pueden consultar en cualquier facultad de psicología.

La primera vez que le vi se puso a gritar como un loco, totalmente fuera de si, quería que le diera un cigarro porque estaba con el mono. Yo le contesté que era nueva, pero no tonta. Ahí empezó a respetarme.

Dos meses después, a punto de entrar en la finca donde se iba a tratar, llamó todo orgulloso para contarme que había llegado al centro sin equivocarse, que las indicaciones que le había dado, le habían llevado, y no se había perdido.

Casi sin vida, robada por el tiempo, oscurecida por los acontecimientos, sin casa, sin trabajo, recién salido de la cárcel, casi no tenía historia, pero la tenía, como cualquier persona, la tenía. Y todo se empieza a explicar, cuando en una visita de su madre y su hermano, tuve ocasión de comprobar el principio del fin para una persona. Ella, mal vestida, mal hablada, despotricando del hijo, en lugar de animarle, y él, su hermano, drogadicto, completamente fuera de control, insultándole. Así toda la vida, abandonados por un padre alcohólico, desde pequeños andaban de servicios sociales a comisarías, cárceles y casas de acogida. En el trabajo, me decía Antonio, estaba en un pasillo muy estrecho y oscuro, y que allí, no tenía otra salida que la bebida.

Un día llegó la buena nueva. Antonio se va, le dan una oportunidad, si se rehabilita, tiene una posibilidad de reinsertarse, de compartir un piso tutelado, una formación y una paguita para poder ahorrar algo para el futuro. Está muy contento, pero muy nervioso e inseguro, no tenía claro si podía llegar al campo donde estaba la finca en el interior de Jaén. Antonio llegó, entró, permaneció dos meses allí y se rehabilitó. Vive en un piso, con dos compañeros, va a clase por las mañanas, aprende un oficio.

Tres meses después, en la puerta de Los Flamencos, un bar de mala muerte donde coinciden las peores compañías, estaba Antonio y su mala vida, de la que nunca va a salir.

Saludos

David

lunes, 21 de febrero de 2011

El ojo de buey

Aunque la definición exacta de ojo de buey es la que viene en  wikipedia , en la aviación se utiliza este término para definir la ventanilla que hay en las salidas de emergencia, y que miramos cada vez que abrimos o cerramos las puertas.

Cuando un avión aterriza y llega a su aparcamiento, sea pasarela o parking exterior, se arriman un montón de vehículos y de personas que dan distintos tipos de servicio. Normalmente entran por la puerta delantera, se identifican, hacen su trabajo y se van, después de que les firmes una hojita diciendo que todo lo que han hecho está bien. Lo que normalmente se debería hacer en 20-25 minutos, lo hacen en 5-10, con lo que siempre hay algo que no hacen bien, aunque te das cuenta cuando ya has firmado y se han ido. A veces entran por las puertas traseras, y para mi es, muchas veces, muy cómico y digno de contar. Uno se puede imaginar, en invierno, lloviendo o nevando, las personas de la limpieza dando golpecitos en el ojo de buey para que les dejes pasar, lo que pasa es que no se puede abrir, y menos dejar pasar a nadie hasta que todos los pasajeros se hayan ido, son medidas de seguridad, a veces demasiado rígidas.

La última anécdota sobre un ojo de buey que puedo contar es algo que me sucedió en El Cairo hace una semana, justo el día después de la salida del presidente por patas. En casi todos los países de África, los trabajadores del aeropuerto que se acercan para prestar un servicio, te piden algo. Estando en la parte trasera del avión, vigilante por si las moscas, cuando la limpieza terminó su trabajo y empezaron a salir, el último en hacerlo me pide un paquetito de frutos secos, cosa que hago sin ningún problema, aunque está prohibido por su parte y por la mía, de repente se desata un pequeño caos; Empiezan a subir personas a pedirme cacahuetes para su amigo que está abajo, o el que está en la terminal, sube también el bombero y me pide una pepsi, le doy una cola, y ahí se abre la caja de pandora, aparecen de no se sabe dónde personas, todos hombres pidiendo bebidas. Resulta cómico, y a la vez triste, se juegan el empleo por un refresco que ¿podrían? comprar en un supermercado, o en un bar. El caso es que te da una idea de la vida que deben llevar y por qué no darles algo que a mi no me cuesta nada, a la compañía si.

Al final cierras las puertas, miras por el ojo de buey que los vehículos se alejan, cargados de viandas y trofeos que enseñar y compartir con sis compañeros, o con sus familias, y te vas, embarcan los pasajeros, haces las demostraciones, y despegamos.

Saludos

David

domingo, 20 de febrero de 2011

El Mar

Estaba como dormido, de hecho tenía aparcada la idea que siempre he tenido de vivir junto al mar. Hace unos días, un tweet en la red social twitter removió un montón de sentimientos y recuerdos, las veces que he estado junto al mar, las veces que he vivido junto al mar, los océanos que he visitado, como pequeñas conquistas, muescas en un tablón donde tengo apuntadas las cosas que me  quedan por hacer y las que he conseguido.

La primera vez que quise ver un sitio concreto cerca del mar fue La Torre de Hércules en A Coruña. He estado en muchos sitios, veraneado en playas desde muy chico, pero fue, al terminar mi contrato con una compañía aérea que saqué unos billetes para ir a Coruña, a ver la Torre de Hércules, y sobre todo el bravo mar que acechaba sus costas en días de fuerte temporal. 20 años después conseguí ir, además tuve la "suerte" de vivirlo con un temporal azotando la costa gallega. Llegué por la noche, y dormí con el ruido del viento silbando en la ventana, soñé casi toda la noche con el amanecer y ver por fin mi querida Torre. Y la vi, y disfruté mucho, caminando por el paseo que me llevó desde el hotel, lluvia y viento sacudiendo mi paraguas prestado. Por fin la pude ver.

Me encanta el mar embravecido, violentas olas que producen un sonido ensordecedor, espectacular al romper contra la arena o las rocas de un acantilado. Durante una larga temporada, la más feliz y turbulenta de mi vida, viví en una pequeña pedanía al borde del Cantábrico. Pechón es el último pueblo costero antes de llegar a Asturias. Se sitúa entre dos rías, Tina Menor y Tina Mayor. Recuerdo los días de temporal, con las ventanas abiertas para disfrutar del olor del mar y de las tormentas, y los paseos por los acantilados de las rías para ver el espectáculo de las olas gigantes entrando con fuerza dirección a los Picos de Europa. Era mi escondite, allí estuve exiliado voluntariamente fuera de la jauría montada por mi mismo, y que me ha perseguido durante algunos años. Todavía tengo flecos que cortar, pero fui muy feliz allí, al borde del mar.

Un sitio que me ha impactado, y no sé decir muy bien porqué, es el Océano Pacífico. He tenido el privilegio de bañarme varias veces, y siempre con la misma sensación de descontrol. No tengo miedo alguno, si mucho respeto, de hecho, me encanta bañarme cuando hay olas fuertes, pero lo del Pacífico tiene algo, para mi, que me hace sentir un respeto mucho más serio que el que tengo hacia otros mares en los que me he bañado. Tuve un percance en Guatemala, me rompí el sóleo cuando estaba haciendo nada, tranquilo y relajado cerca de la orilla cuando sentí como un "bocao" en la pantorrilla, seguro de que un bicho me había atacado, tuve un ataque de pánico y la sensación de que el mar se puso fuerte para que yo no pudiera salir fuera. Tengo que darle las gracias a mi amigo "El Pelao", que me sacó del agua en brazos y me auxilió con un guantazo del ataque de miedo que tenía en ese momento. Estuve 4 meses convaleciente, y el agua fría de la playa de Pechón me ayudo a recuperar el músculo.

El color del mar, es algo que me fascina. He vivido a orillas del Mar Caribe, en Miami, el color turquesa del mar es espectacular, aunque no me entusiasma la temperatura del agua, a mi me gusta fría, y no caldosa como estaba en la época que pasé allí. Disfruté mucho del buceo en la orilla del mar, vi muchos peces, hasta un delfín dos veces el mismo día, una por la mañana de sur a norte y por la tarde volviendo, supongo, a su casa, me pasó a tres metros.

El Mediterráneo no me entusiasma, siempre lo asocio a la costa valenciana, atascos en la A-3, saturación en los chiringuitos y los guiris dando por saco. Pero es que Mallorca e Ibiza, son otra cosa, nada que envidiar al color del Caribe, lo único es que no me gustan las islas, ninguna.

El Mar del Plata, que de mar no tiene nada, es un río de color marrón oscuro de aspecto sucio, aunque no lo esté, doy fe de ello al haberme congelado durante un valiente baño en Punta del Este, balneario de toda Sudamérica y comparado con Benidorm por ignorantes que no saben lo que es el turismo de lujo.

Las playas de Río de Janeiro, Copacabana e Ipanema. La ciudad es un poco caótica, pero el enclave geográfico donde se encuentra, es único, y por eso, la ciudad es única. Soy heterosexual, pero merece la pena pasear por estas playas para ver los cacho tíos que hay, impresiona ver los cuerpazos.

Me faltan muchos sitios que ver, muchos mares, playas, desembocaduras, puertos... poco a poco.

Creo que el sitio donde quiero pasar mis días junto al mar es Cádiz. Definitivamente es el lugar con más playas bonitas, atardeceres espectaculares, sitios para comer, visitar, en fin, qué voy a contar yo si digo que quiero vivir allí. Ahora estoy cerca, y disfruto mucho yendo de vez en cuando, pero quiero que pase a ser permanente. Poco a poco, algún día lo conseguiré.

Saludos

lunes, 14 de febrero de 2011

Nueva etapa

Hace tiempo empecé un blog que pretendía ser un cuaderno de viajes y que se quedó en unos cuantos relatos basados en experiencias personales, exageradas todas ellas.

Dejé de escribir por diferentes motivos, el más creíble, la falta de tiempo para leer y para escribir, y sobre todo para disfrutar. Ha habido muchos cambios en mi vida, el más importante, el nacimiento de mi hija, y otros menos importantes pero necesarios. Ahora estoy más cerca de mi hija y de mi familia, algo que me tenía completamente descentrado, disperso y muy ansioso.

Hoy, con el primer día de guarde de mi niña chica, empiezo una nueva etapa, tengo más tiempo, estoy más tranquilo y mis pensamientos empiezan a ordenarse y fluir, necesito contar cosas, aunque no me salga como las tengo en mi mente.

Saludos

David