Aunque la definición exacta de ojo de buey es la que viene en wikipedia , en la aviación se utiliza este término para definir la ventanilla que hay en las salidas de emergencia, y que miramos cada vez que abrimos o cerramos las puertas.
Cuando un avión aterriza y llega a su aparcamiento, sea pasarela o parking exterior, se arriman un montón de vehículos y de personas que dan distintos tipos de servicio. Normalmente entran por la puerta delantera, se identifican, hacen su trabajo y se van, después de que les firmes una hojita diciendo que todo lo que han hecho está bien. Lo que normalmente se debería hacer en 20-25 minutos, lo hacen en 5-10, con lo que siempre hay algo que no hacen bien, aunque te das cuenta cuando ya has firmado y se han ido. A veces entran por las puertas traseras, y para mi es, muchas veces, muy cómico y digno de contar. Uno se puede imaginar, en invierno, lloviendo o nevando, las personas de la limpieza dando golpecitos en el ojo de buey para que les dejes pasar, lo que pasa es que no se puede abrir, y menos dejar pasar a nadie hasta que todos los pasajeros se hayan ido, son medidas de seguridad, a veces demasiado rígidas.
La última anécdota sobre un ojo de buey que puedo contar es algo que me sucedió en El Cairo hace una semana, justo el día después de la salida del presidente por patas. En casi todos los países de África, los trabajadores del aeropuerto que se acercan para prestar un servicio, te piden algo. Estando en la parte trasera del avión, vigilante por si las moscas, cuando la limpieza terminó su trabajo y empezaron a salir, el último en hacerlo me pide un paquetito de frutos secos, cosa que hago sin ningún problema, aunque está prohibido por su parte y por la mía, de repente se desata un pequeño caos; Empiezan a subir personas a pedirme cacahuetes para su amigo que está abajo, o el que está en la terminal, sube también el bombero y me pide una pepsi, le doy una cola, y ahí se abre la caja de pandora, aparecen de no se sabe dónde personas, todos hombres pidiendo bebidas. Resulta cómico, y a la vez triste, se juegan el empleo por un refresco que ¿podrían? comprar en un supermercado, o en un bar. El caso es que te da una idea de la vida que deben llevar y por qué no darles algo que a mi no me cuesta nada, a la compañía si.
Al final cierras las puertas, miras por el ojo de buey que los vehículos se alejan, cargados de viandas y trofeos que enseñar y compartir con sis compañeros, o con sus familias, y te vas, embarcan los pasajeros, haces las demostraciones, y despegamos.
Saludos
David
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