Me duele, me duele mucho, y cada uno lo lleva como mejor puede, yo miro fotos suyas y recuerdo cada momento en que fueron tomadas, cada pose, cada sonrisa, sus miradas. Y mirando fotos he visto una que me ha hecho recordar, y he llorado, lloro desconsolado pensando que no es justo. Mi niña, cuántos recuerdos y risas.
Uno de ses momentos, o mejor dicho, muchos de esos momentos tienen que ver con su nonín. Un trapo que con el tiempo se tornó tiñoso, pero era su nonín, el trapo con el que ella se sentía feliz, segura y con el que se iba a dormir. Cada vez que salía por la puerta de casa llevaba su nonín, y a veces se perdía y era una tragedia, ahí estaba la abuela con su rezo a San Antonio: "San Antonio de Padua, que en Padua naciste y el rosario perdiste, y el niño Dios te lo encontró, y tres vocecitas te dio, Antonio Antonio Antonio, vuelve atrás que el rosario perdido encontrarás", y como si de un verdadero milagro se tratara ahí aparecía el nonín, eso si, después de registrar toda la casa como posesos.
Ahí estáis los dos, cómplices, con el nonín tumbada encima del abuelo, seguro que te está haciendo la magia del huevo kinder, porque seguro que estáis juntos disfrutando.
Ay sobrina mia, cuánto te echo de meno. Padre, cuida de ella.
David

1 comentario:
¡¡Qué bonito tío!! Un abrazo.
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